Tendencias en formación docente y educación infantil

Diálogo de Silvina Casablancas con la Revista Análisis. | PENT - Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías. FLACSO Argentina.

Lunes 21 de Mayo de 2018

Con motivo del II Congreso Internacional sobre Formación Docente y Educación Infantil, Silvio Méndez de la Revista Análisis de Entre Ríos, dialogó con Silvina Casablancas sobre los entornos educativos y las tecnologías digitales.

La coordinadora de investigación del PENT propuso dejar de hablar de “nativos” e “inmigrantes” digitales al referirse a los docentes en esta nueva etapa, para pensar en “transeúntes digitales”. También explicó la diferencia entre TIC (tecnologías de la información y la comunicación) y TAC (tecnologías al servicio del aprendizaje y el conocimiento), y reflexionó sobre el rol docente y el escenario del aula.

Compartimos la nota completa publicada en la Revista Análisis, Año 28, N° 1.077, jueves 10 de mayo de 2018, Paraná, Entre Ríos.

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Debates sobre el aula del futuro en la cuna del Normalismo

Cumbre pedagógica en Paraná

Por Silvio Méndez

La capital provincial será sede del II Congreso Internacional sobre Formación Docente y Educación Infantil. Desde este jueves y hasta el sábado 12 de mayo, maestros, estudiantes y gestores comunitarios vinculados a la niñez están convocados a discutir el escenario pedagógico contemporáneo. También expondrán destacados referentes en distintos campos de la didáctica. Entre los disertantes estará Silvina Casablancas, especialista en Tecnología Educativa, quien abordará cómo avanza el uso de las “pantallas” hacia el Jardín. En diálogo con ANÁLISIS planteó los porqué los entornos educativos deberían pensarse con diversos recursos, tanto digitales como tangibles.

Las tendencias que se imponen en el actual escenario pedagógico serán objeto de discusión y reflexión en la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER). Organizado por el Profesorado de Educación Inicial se realiza desde este jueves 10 hasta el sábado 12 de mayo el II Congreso Internacional sobre Formación Docente y Educación Infantil. En las mismas aulas en las que a fines del silgo XIX se formaron los primeros maestros normalistas de la Argentina, en el histórico edificio de la Escuela Normal Superior “José María Torres” de Paraná, se ha convocado a disertantes nacionales e internacionales. Habrá conferencias, talleres y mesas redondas donde se abordarán temáticas relacionadas con las prácticas docentes, la formación, la historia del Nivel Inicial, las políticas públicas, los derechos de la niñez, así como cuestiones vinculadas a interculturalidad y géneros.

Entre estos ejes temáticos los asistentes podrán participar de uno de los debates candentes que atraviesa la educación contemporánea: el uso pedagógico de las tecnologías. La tendencia creciente del empleo de dispositivos electrónicos en la vida cotidiana –incluso desde edad temprana– plantea interrogantes sobre la aplicación de las “pantallas” como recursos para la enseñanza. En torno a esta problemática disertará la especialista Silvina Casablancas, quien en diálogo con ANÁLISIS repasó algunas consideraciones ineludibles para entender la dimensión de los vertiginosos cambios que afectan a las aulas.

–¿Qué criterios priman a la hora de capacitar docentes en el uso de tecnologías educativas, teniendo en cuenta que no son “nativos digitales” ni tampoco forma parte de los insumos básicos dentro de la carrera docente?

–Entendiendo la capacitación de los docentes que quienes ya están haciendo ejercicio de la docencia. Lo pienso en cómo vincularlos con la formación en tecnología educativa. En primer lugar partir de lo que los docentes saben y hacen muy bien, que es enseñar. Es decir, no tendrán las competencias en destrezas digitales como puede tener la gente joven o que hace uso diario de las tecnologías, pero sí pueden integrar determinadas herramientas digitales a sus propuestas didácticas que seguramente son valiosas. Digo esto porque yo particularmente no adscribo a la categorización de “nativos” y “migrantes” digitales. Considero que esa demarcación es ficticia. Con lo cual si nos anclamos en esa categorización ubicamos al docente en un lugar que no conoce, que no sabe, que no puede, y yo sugiero dar vuelta esa reflexión y pensar en lo que sí puede, que es enseñar y con metodologías propicias, con un contenido que maneja y una forma de realizar que son propias del docente. Tendrá que hacer un camino de integración de herramientas digitales para integrar esas aplicaciones o esas composiciones didácticas con tecnologías a sus propuestas didácticas. Yo lo ubico en otra categorización si se quiere o denominación que la de “transeúntes digitales”. Es decir que van incorporando tecnologías a medida que caminan en su propia formación y reflexión profesional, ajustándola a la época que le toca enseñar. En el contexto actual, serán las tecnologías digitales.

–¿Cómo se plantea el concepto de las Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento (TAC) respecto a las de la Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)?

–Hace tiempo que venimos trabajando una diferencia importante que tiene que ver con las tecnologías de la información y comunicación, es decir las TIC, y las tecnologías al servicio del aprendizaje y el conocimiento, es decir las TAC. Creo que las TIC han entrado en el escenario educativo hace tiempo, hace ya más de 20 de años, y creo que con ciertas resistencias, en parte fundamentado por su origen: eran tecnologías que servían a la información, que servían a los hechos de comunicación, y por lo tanto a los profesionales específicos tales como informáticos y comunicadores, o periodistas inclusive. Si bien hay muchos vínculos e influencias con respecto a lo educativo, no hacían a la función esencial del docente, que es generar espacios donde se provoquen aprendizajes genuino, significativos, y un conocimiento construido más que nunca en el día de hoy, de manera colaborativa. Por eso yo propongo pasar de las TIC a las TAC. Que las TAC sean la dimensión por la cual se introducen el término tecnológico al hecho educativo. De esta forma, maestros, profesores, educadores en general, lo van a sentir afín a la tarea que siempre vienen haciendo, que justamente es proponer y diseñar estrategias de aprendizaje ahora, integrando tecnologías.

Aulas tecnológicas

–¿Cómo se transforma el rol del docente frente al uso extensivo de tecnologías en los cuales los estudiantes están más entrenados?

–Cómo se reconfigura el rol del docente en un escenario de trabajo con una extensión y un conocimiento de parte de los estudiantes con respecto al uso de la tecnologías, tiene que partir –como he dicho anteriormente– haciendo la salvedad de qué tipo de uso y para qué, sobretodo de los dispositivos y aplicaciones de tipo informático. Es indudable que los estudiantes cuentan con un capital de uso y de experimentación que en muchos casos es mayor que respecto al de los docentes. Insisto, en función de sus intereses y actividades cotidianas. El gran desafío del docente es poder replantear esos usos y competencias de las tecnologías en la vida cotidiana de nuestros estudiantes, y transformarlas en mejores aprendizajes. De cómo eso puede contribuir a la mejora en la calidad y construcción del conocimiento. En realidad el rol docente no se replantea. El rol del docente es siempre el mismo: el que genera un espacio propicio para que se dé el aprendizaje. Y además, hay algo que es bastante antiguo y tradicional que es aquel de considerar los saberes previos de nuestros estudiantes. Siempre nos enseñan, siempre nos formamos para formar propuestas, planificaciones, actividades educativas que tengan en cuenta aquello que saben y aquello que no saben los estudiantes. Todos los años nos encontramos con un grupo de estudiantes quizás con edades similares, pero con un conocimiento que no siempre son similares. De ahí la importancia de atender a los saberes previos. Hoy en día, a esos a saberes previos, que históricamente eran destrezas que tenían que ver con la lectoescritura, con el cálculo matemático, etcétera, se suman los saberes previos con respecto al manejo informático, a la competencia digital, a la capacidad de generar conocimiento utilizando herramientas digitales. De manera que el rol docente sólo tendrá que ver estos nuevos saberes previos y contemplarlos; lo que sí, quizás, tendría que ver si forman parte de sus saberes previos, si es un docente que ya fue formado en términos digitales, si incorporó estas herramientas para su tarea o profesión, o si tendrá que activar a través cursos y diferentes propuestas tanto presenciales como virtuales, esa falencia que muchos traemos, porque muchos no hemos formado en una época analógica, entonces tenemos que incorporarlo a nuestro quehacer profesional.

–Tomando en cuenta carencias y potencialidades ¿Cómo proyectarías un aula del futuro, para la Argentina?

–Un planteo que es recurrente es repensar el aula, que es un tema que a mí me convoca mucho porque creo que es el espacio privilegiado del accionar docente. Y cuando me refiero a aula no me refiero sólo a un aula tradicional, si no me refiero a todas las aulas. Aulas con paredes físicas con entornos virtuales, aulas virtuales, aulas de trabajo. Cómo repensarla implica pensar cómo transformarla. Evidentemente si hablamos del aula tradicional, como convertirlas en un aula con el potencial suficiente para formar a ciudadanas y ciudadanos de esta sociedad y del futuro, seguramente será un aula con menos paredes. Yo planteo también que en esto las tecnologías tienen mucho que contribuir, porque vuelven transparentes a las paredes del aula. Con menos paredes y muchos más pasillos que articulen todos los conocimientos. El aula también es como si fuese un reflejo de la compartimentación del conocimiento en función de las asignaturas, los horarios, los espacios. Seguramente las aulas de informáticas, muchas ya se disolvieron porque están incluidas las computadoras en las aulas comunes, digamos. Esa es la tendencia. Por otra parte creo que será un aula con un ambiente que genere un aprendizaje con sectores de trabajo para construir conocimiento en la que tenga diversidad de materiales al servicio del aprendizaje. Que pude haber computadoras, desde luego, pero tampoco es necesario que haya una computadora para cada chico, para cada chica, si no que haya un entorno, un ambiente de aprendizaje donde tengan libros, donde tengan diversos materiales y recursos tangibles como papeles, afiches, globos terráqueos, y computadoras. Creo que ese sería un camino propicio. Pero bueno, para transformar ambientes, hay que transformar las mentes.

 

 

 

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