¿Cuáles son los consumos culturales digitales en los inicios de la formación docente?

Virginia Ithurburu, investigadora y docente del PENT, abordó esta problemática para su tesis de maestría, y nos cuenta sobre el proceso de trabajo y las conclusiones. | PENT - Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías. FLACSO Argentina.

Martes 26 de Septiembre de 2017

¿Cuáles son las características del grupo social que conforman los ingresantes a la formación docente del profesorado de educación primaria? ¿Qué productos culturales digitales poseen los ingresantes?, se pregunta Virginia Ithurburu en su tesis “Consumos culturales digitales en los inicios de la formación docente”, que se acaba de publicar como libro.

El caso seleccionado fue un Instituto Superior de Formación Docente y Técnica, ubicado en uno de los distritos con mayor crecimiento poblacional del conurbano bonaerense, en el cual se indagó sobre los productos culturales digitales a los que accedían habitualmente, los sentidos que traían al ingresar a la carrera y las representaciones prospectivas que les concedían a estos consumos en su futuro como docentes.

Virginia nos cuenta un poco más sobre el proceso de elaboración de la tesis:

¿Cómo surgió el tema?

Desde que comencé a trabajar en la formación docente, hace casi 10 años, empecé a interesarme por cómo se iban conformando las representaciones, los sentidos en la formación en relación al uso de las tecnologías. Cuando inicié la maestría en Educación, lenguajes y medios, en la Universidad Nacional de San Martín, empecé a estudiar la formación docente a partir de los marcos teóricos que me brindaban. Cuando finalicé la cursada, ya tenía encarado el diseño de la tesis. 

¿Cómo fue la selección del caso de estudio?

Mi interés académico tenía que ver con estudiar la formación docente específicamente con la educación primaria. Me parecía que había que empezar a investigar qué pensaban estos maestros, que seguramente iban a tener alguna política educativa destinada al nivel. Además, la institución que elegí tenía características sumamente interesantes, como el territorio, la cantidad de inscriptos en esta institución. Por otro lado, tenía una cierta facilidad para acceder al campo, que no es una cuestión menor. Uno elige el caso por una trama de cuestiones.

¿Cuál creés que es el mayor aporte de la tesis?

Es una tesis que estudia los inicios de la formación docente. Quería captar ese estado en el que todavía no están estudiando una carrera pero sí ya tienen la decisión de comenzarla. Indagar qué los lleva a elegir la carrera docente en la educación primaria y sus representaciones sobre la tecnología en la educación era todo un reto. Creo que el aporte es empezar a estudiar a este sujeto educativo, el ingresante, con sus muchas particularidades: tiene una trayectoria escolar, expectativas, representaciones. Específicamente busqué ahondar en la trama de representaciones que tienen al comenzar la carrera y luego va a condicionar su trayectoria en relación a las tecnologías.

¿Cuáles fueron las conclusiones a las que llegaste?

A partir del estudio de caso y del conocimiento empírico generado, se puso en evidencia en el proceso de análisis que los ingresantes tenían recuerdos comunes en torno al libro y algunas experiencias  con los medios (radio, folletos, laboratorio de computación, etc.) pero el libro era el más recordado por todos. Si bien hacían alusión a otros materiales en los cuestionarios y en los relatos de las entrevistas grupales, sólo era como experiencias aisladas y extraordinarias, y no con una continuidad o con un impacto en sus exceptivas como futuros docentes. Es por ello, que de forma casi dominante, tanto el libro como la práctica de la lectura, eran los más valorados por estos ingresantes y fueron formulados como expresión de deseo para que permanezcan en las escuelas primarias. Al mismo tiempo, la mayoría de los ingresantes planteaban que no estaban seguros si podían enseñar con tecnologías digitales, pero sí estaban seguros que podían enseñar con los libros y que de alguna forma ellos eran los encargados de “salvaguardar” las prácticas en torno a esta tecnología moderna de transmisión escolar por excelencia, como lo era el libro de texto. Ahora bien, también es cierto que plantearon una aceptación del uso de los productos culturales digitales en la educación formal, y esto se hizo visible en el reconocimiento positivo y negativo que hicieron, por ejemplo, del uso de la computadora en sus prácticas profesionales futuras. Esta postura era más de resignación, como que no les quedaría otra que utilizar las computadoras cuando sean docentes. Frente a estas representaciones y sentidos que iban otorgando, sustentadas en su trayectoria como alumnos y en sus miradas prospectivas como futuros docentes, pude ver cómo en las expectativas profesionales futuras no había lugar para los consumos culturales digitales que estaban realizando, y se configuraban en una tensión entre la matriz cultural moderna y la nueva trama cultural digital en el marco de la formación de docentes.

¿Cuál es la sensación al ver la tesis publicada? 

La terminé a fines del 2014 y que en 2017 esté publicada es una alegría enorme, primero por el reconocimiento de los colegas, pero además porque cualquier tesis, aparte de su contribución al campo, tiene que tener una instancia de difusión. Uno la hace pensando en que otros van a poder pensar distinto ese objeto de estudio. Me parece que no es un cierre, sino que es una apertura a que ese problema se siga estudiando y, por qué no, que también puede ser cuestionada por otros marcos teóricos.

¿Qué consejos le darías a alguien que está en pleno proceso de producción de la misma?

Hay dos que son claves. Primero la construcción del problema de investigación que lleva muchísimo tiempo. Es justamente el corazón de la investigación y lo que va a permitir fundamentar todas las decisiones que uno tome. Es un proceso y hay que darle tiempo. El otro consejo es hacer un cronograma que sea realista. Me parece importante dedicarle el tiempo necesario a cada una de las partes de la tesis. A mí me estructuró muchísimo el trabajo, era una brújula a la que volvía si estaba empantanada y lo reacomodaba.

¿Qué desafíos se plantean de ahora en más?

Lo que hice hacia el final, cuando estaba elaborando el informe fue pensar las conclusiones como continuidad. Traté de abrir nuevos interrogantes, volví a plantearme desafíos. El desafío que queda por delante, para futuras investigaciones, es seguir trabajando en las biografías escolares y vincularlas con las miradas prospectivas, para permitirles comenzar a narrar a los sujetos educativos de la formación docente sobre estas tensiones detrás de lo que imaginan, reflexionar sobre ellas y recuperar la posibilidad de acción de las prácticas de enseñanza atravesadas por la cultura digital.

¡Invitamos a leer el resumen completo del libro de Virginia!

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Nota disponible en:
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