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El edupunk es a la educación lo que el neoliberalismo es a la economía

DIY versus instituciones universitarias. Acerca de la diferencia fundamental entre contenidos disponibles y educación | PENT - Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías. FLACSO Argentina.

Martes 13 de Julio de 2010

Hace ya más de un año que escribí mi primer post sobre la idea del movimiento edupunk (click aquí para refrescar la memoria http://www.educant.org/fabiotarasow/rebelado-contra-edupunk). Y como suele suceder, me equivoco con los pronósticos (no más que el servicio meteorológico). Desde entonces, no sólo el movimiento no se disipó, sino que sigue cobrando fuerza tanto al norte como al sur del Río Bravo. Y conforme pasa el tiempo, encuentro que la idea de “Do It Yourself Education” (educación hecha por ti mismo) debe ser cada vez más tomada con muchísima precaución, al menos, al sur del Río Bravo.

En las últimas semanas dos libros sobre el tema movieron el avispero y me pusieron en campaña para poner en orden mis pensamientos al respecto. Por un lado el Proyecto Facebook, del equipo de A. Piscitelli, expone las experiencias de la cátedra de procesamiento de datos en la Universidad de Buenos Aires, y por el otro Geekonomía, de Hugo Pardo Kuklinski, que también nos propone una mirada sobre edupunk. En un posteo anterior ya había empezado a comentar sobre este último libro y había proclamado que procrastinaba un análisis más minucioso. Finalmente he aquí la prueba que toda procrastinación tiene su límite

En Geekonomía se aborda el tema de cómo los contenidos abiertos (los cursos openware) pueden poner en riesgo a las universidades de etiqueta blanca (definidas como aquellas universidades genéricas, cuyo nombre -o marca- no tiene el peso que puede tener "Harvard", "Yale", "Sorbona",y otras.). Se señala que estas universidades de “etiqueta blanca” deberían empezar a cuestionarse seriamente cómo podrán sobrevivir a la extensión de los movimientos de contenidos abiertos (opencourseware), que son promovidos y apoyados en muchos casos por las propias universidades de elite antes mencionadas. El dilema que se plantea en el libro es quién estaría dispuesto a pagar los costos de ir a una universidad "marca Don Ernesto", cuando puede disponer de los cursos abiertos y gratuitos ofrecidos por Yale, Sorbona y cía.

Como un cuestionamiento adicional, Pardo se pregunta cómo es que conviven en una misma institución, en el caso de las universidades de elite, las carreras y cursos por los cuales se pagan costos de matriculación elevadísimos en la versión presencial por un lado, y por el otro lado la oferta gratuita y abierta de esos mismos contenidos a través de propuestas como la del opencourseware.

Pardo considera que esta doble y aparentemente contradictoria oferta no afecta a estas instituciones (de elite) ya que visto desde una perspectiva económica los alumnos "pagan" por pertenecer a la institución, por ostentar títulos de estas “instituciones reconocidas” y pagan también por entretejer una red de contactos que pueden definir el curso de la vida personal y profesional de las personas.

Como expone Pardo, el problema que genera esta clase de ofertas para las instituciones que no tienen un "valor agregado" de prestigio en sus títulos (las celebérrimas Universidad Don Ernesto o instituciones públicas de poca monta). Si uno sólo va a la universidad para adquirir conocimiento (ya que no existe un plus de prestigio o de la red social que pueda construir) entonces uno podría optar por la opción gratuita en lugar de pagar por frecuentar estas universidades, que son denominadas usualmente como “estacionamientos de lujo”

Entonces podría cuestionar y revisar la argumentación que nos presenta Pardo. Veamos esta frase de su libro:

“Si la experiencia en línea se asemeja a la experiencia del curso presencial ¿por qué no pensar que las universidades podrían tener dificultades de desintermediación por parte de sus públicos como ya sufrieron otros actores de la industria cultural?” (p 111-112)

La pregunta está construida con base en una hipótesis subyacente tramposa: ¿podemos afirmar que la suma de contenidos disponibles en línea (por más que se trate de contenidos de excelsa calidad) equivale a la experiencia del curso presencial? Lo que la frase nos propone es una semejanza de lo que sucede en el mundo de la música, en el que la posibilidad de bajar música elimina la innecesaria intermediación de las compañías disqueras. ¿Pero en verdad podemos entender que una carrera universitaria se puede "empaquetar" en una determinada cantidad de bytes y ponerse a disponibilidad para ser bajados?

Desde mi perspectiva, creo que es posible redoblar la apuesta y afirmar que una intervención educativa en línea puede (y debiera) superar ampliamente la calidad de una propuesta presencial. Lo que sucede es que lo que se entiende por "una propuesta en línea" es infinitamente más que el material disponible a través de los cursos opencourseware. Los cursos opencourseware ofrecen contenidos: excelentes, malos buenos, en textos, en podcast, en video. Pero la suma de todos los contenidos no es más que eso. Contenido. Agregar contenidos no nos lleva a un proceso de enseñanza. Una intervención educativa en línea significa la creación de un entorno en el cual el docente mantiene un rol esencial de planificación, acompañamiento, co-construcción, evaluación, motivación y de mediación. Este entorno se construye también con la interacción con los compañeros de aprendizaje, con el contenido mismo. ¿Cómo se hace para meter todo esto adentro de un archivo zip para bajar?

Es decir, un proceso de educación en línea no significa contenidos disponibles y abiertos como si fuera una biblioteca. Este es el punto donde no coincido con el análisis de Pardo. Podemos abrir todos los contenidos, grabar en video todas las clases y transmitirlas 24/7, pero todo ello no equivale a un verdadero proceso de educación en línea. Podemos decir en tal caso que tenemos contenidos disponibles... pero nada más.

Una propuesta del tipo opencourseware en la que se ofrecen los contenidos sin la presencia y actuación de un docente con intención y propósito definido de formar no puede entenderse como educación en línea y tampoco puede equipararse al trayecto universitario.

La frase que cité arriba se continúa de la siguiente manera: ¿Qué pasaría si la educación fuera masivamente una cultura DIY y la cultura edupunk se impusiera?

El tránsito por la universidad es más que la incorporación de los contenidos curriculares, y es más que la formación de redes personales y profesionales. Formarse en la Universidad tiene que ver con la formación como persona, como profesional en un sentido amplio. Como lo menciona Pardo al inicio del capítulo 4 de Geekonomía, el recorrido universitario cumple una función en la democratización del acceso al conocimiento. Esto debe ser tomado en cuenta cuando pensamos y traspolamos la idea del edupunk. Una cosa es el sistema estadounidense de universidades, entendida en su mayor parte como negocios y que manejan una lógica empresarial y comercial, y otra cosa es el sistema de universidades públicas latinoamericanas. Estas universidades latinoamericanas han cumplido un importante rol en la favorización del acceso y democratización al conocimiento, tal vez no de la manera más eficiente ni de la manera más justa.

Proponer –como propone edupunk– desinstitucionalizar la educación universitaria, como respuesta a las deficiencias de las universidades actuales, no haría más que empeorar la situación de los que ahora llegan con dificultades al camino del grado. Si liberamos “el mercado” educativo de grado, veremos cómo los que tienen más facilidades (económicas, educativas) rápidamente se harán de la mayoría de los recursos disponibles. No estaríamos más que agravando las dificultades, desconociendo el rol de las universidades de favorecer el balance del acceso a los títulos y al conocimiento.

Pensar en dejar abierta la educación a través de redes sociales sería como aplicar el neoliberalismo extremo en la educación. No regulación, que el mercado se autorregula. El mismo principio que fue aplicado en la sociedad con las palpables consecuencias que se observan globalmente.

Creo que si bien la solución que trae el edupunk no pareciera ser adecuada, (al menos al sur del Río Bravo) su diagnóstico y su proclama de la urgente necesidad de cambio en las universidades y en los sistemas de educación en general no debe ser desatendida.

 

Repercusiones de esta columna
(Apenas publicada, la columna generó repercusiones en el blog escuela/workinprogress)

Podés leerlo en http://escuelawip.blogspot.com/

Licencia

Creative Commons License
El texto del artículo 'El edupunk es a la educación lo que el neoliberalismo es a la economía' de Fabio Tarasow se encuentra bajo licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Artículo disponible en:
http://www.pent.org.ar/fabiotarasow/edupunk-es-educacion-lo-que-neoliberalismo-es-economia.

Comentarios

Imagen de Alicia Susana Francia
13 Jul 2010
14:15

Muy interesante tu enfoque. Y anticipatorio. Presentaremos nuestra ponencia para el Congreso de RUEDA en Tandil y justamente proponemos que se abra el debate sobre el rol de las universidades en la formación on line. Me quedé esperando tu opinión sobre el Proyecto Facebook. Lo acabo de comprar y lo leeré en las vacaciones, que ya empezaron en mi provincia, por lo que capáz que sea mejor que no haya estado en este posteo así lo leo sin otra perspectiva que la de mi criterio previo sobre Piscitelli.

Imagen de Graciela Bonifacio
15 Jul 2010
10:03

Muy interesante la postura de Fabio. Comparto que no es lo mismo una biblioteca que una clase o una cursada. Pero es cierto que muchas veces la clase parece una biblioteca porque no siempre el docente trabaja para producir conocimiento con sus alumnos.
Creo que hay que revisar la educación superior y universitaria.
Me quedé colgada con esto del proyecto Facebook. alguien me quiere contar de qué se trata?

Imagen de Graciela Paula Caldeiro
15 Jul 2010
14:14

Hola!

Proyecto Facebook es un trabajo publicado recientemente en donde se analiza una experiencia realizada en la cátedra de Procesamiento de Datos de la carrera de Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. La experiencia, entre varias otras cosas, utilizó la plataforma de Facebook como vehículo de comunicación y trabajo colaborativo.

Este es el enlace al texto:
http://www.fundacion.telefonica.com/debateyconocimiento/eventos/eventos/...

Y este es el blog del proyecto: http://www.proyectofacebook.com.ar/

Imagen de Natalia Correa
5 Nov 2010
13:15

Hola Fabio, muy interesante este post y también las repercusiones, es para seguir pensando...

Abrazo desde Uruguay,
Natalia

Imagen de Ana Aurora Ivancovich
14 Nov 2010
17:53

Hola Flavio Muyyy interesante como siempre lo posteado por vos, es para no dejar de pensar la formación académica de nuestras universidades, gracias Flavio, y gracias Graciela por aclarar Proyecto Face, para mì una novedad.

Imagen de Maria Matilde Murga
17 Jun 2011
07:41

Hola!
en este tiempo de recreación de conceptos y metodologías di la bienvenida a varias de las propuestas del equipo de Piscitelli. Respeto que asumen posiciones y tratan de experimentarlas lo que significa algo más que diagnosticar y proclamar. No creo que sea la misma postura que la de Pardo quien si bien realiza una síntesis excelente en su libro Geekonomía de la desintermediación de la industria editorial entre otros rasgos de la cultura digital, descalifica la trayectoria de las universidades de etiqueta blanca cuando al fin a cabo él es un egresado de una de ellas.
Reconozco en esto un modelo de código cerrado (de negocios como dice Fabio) que no sé si es lo que apunta el movimiento de edupunk (a través de lo actuado por Piscitelli) por lo que asignarle un apelativo de neoliberalismo resulta poco adecuado.

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